dejar_de_fumar
Dejar de fumar no es un hecho que se da de forma puntual, ni es algo que se decide en un momento dado, sino que es un proceso complejo y delicado ya que entraña varias etapas por las que pasa el fumador. Se puede decir que el proceso de comenzar a fumar es dentro de su complejidad, más sencillo que el proceso que se da para dejar de fumar.
La deshabituación al tabaco requiere ayuda y recursos en el campo de lo psicológico, lo conductual y lo social. Estos tres puntos son tres de los motivos por los que el fumador se mantiene su hábito tabáquico.

  • Fase de inicio: Normalmente el fumador comenzó a fumar en la edad adolescente por imitación social, por imitación de una costumbre aceptada socialmente y vista en hermanos mayores, padres, personajes públicos o amigos, ignorando los daños que provoca el tabaco y considerándolo como algo inofensivo y normal.
  • Al comenzar a fumar comienza a surgir poco a poco la dependencia a la nicotina. La nicotina produce efectos placenteros que se asocian al hecho de fumar un cigarrillo y que hace
    que sintamos la necesidad de fumar.
  • Debido al poder de las grandes empresas tabacaleras, la publicidad del tabaco, a ejercido una presión social que han aumentado el consumo de tabaco en nuestros países.

Estos tres factores se han unido de tal forma que la desinformación sobre el peligro de consumir tabaco junto a la presión social y la dependencia física que crea la nicotina, han hecho que sea tan difícil dejar de fumar.

La nueva legislación, con la ley antitabaco, busca informar sobre los daños reales que tiene sobre la salud tanto de fumadores activos como de fumadores pasivos, y frenar la publicidad que incita a los más jóvenes a iniciarse en el tabaquismo y así mismo animar a fomentar los espacios sin humo.