¿Por qué nos cuesta tanto dejar de fumar?
Una de las claves para deshacernos de la esclavitud del tabaco es darnos cuenta de porqué es tan difícil dejar de fumar y no quedarnos simplemente en decir lo fácil que es hacerlo. Es importante identificar cuales son los motivos por los que alguien empieza a fumar por primera vez. En realidad esto es una incógnita. Parece que el hecho de empezar a fumar obedece simplemente a seguir un hábito que poseen miles de personas. El motivo de comenzar es que hay millones de personas que lo hacen.

Sin embargo después de comenzar este hábito nos damos cuenta del desperdicio de dinero y salud que estamos haciendo y lo que más deseamos es no haber empezado nunca.
Un fumador medio gasta unos 18.000 – 36.000 € en tabaco a lo largo de su vida. Todo esto para conseguir un desgaste de nuestros alvéolos pulmonares cada vez más intoxicados por los alquitranes cancerígenos que obstruyen nuestro sistema respiratorio y nos envenena la sangre. El hecho de que disminuya la aportación de oxígeno a nuestras células, hace que los órganos vitales y los músculos se debiliten, haciendo que estemos día a día más cansados.
Nos hacemos esclavos del mal aliento (alitosis), las manchas en los dientes, quemazos en la ropa, ceniceros sucios y olor desagradable y repugnante a humo viejo.
¿Qué tipo de entretenimiento es el que cuando lo practicas te gustaría no hacerlo y cuando no es posible hacerlo te mueres por fumar? Normalmente el fumador es visto como una especie de enfermo contagioso del que hay que alejarse, se prohibe fumar casi en todos los lugares públicos. Nos lamentamos cada vez que sube el tabaco. Nos da miedo pensar en las noticias sobre la incidencia de cáncer en los fumadores. Nos lamentamos cuando llega el invierno y nos
congestionamos o nos da la tos. ¿Y que ganamos con esto? ¿disfrute? ¿diversión? ¿placer? ¿tranquilidad? Siendo sinceros y racionales reconoceremos que todo esto son vanas fantasías, a no ser
que consideremos un disfrute ponernos unos zapatos de un número menos del que usamos para poder regodearnos y disfrutar del momento en que llegas a casa y te los quitas.